PortugusBrasilEnglish (UK)Spanish

¿Qué implica ser candidata?

Las jóvenes que descubren una inclinación a la vida consagrada, y se van identificando con las Siervas del Plan de Dios, inician un proceso de discernimiento como candidatas, en este tiempo,  se comprometen a cooperar con la gracia de Dios y esforzarse por descubrir el llamado que Él les hace.

Las candidatas continúan sus actividades cotidianas como trabajar, estudiar, vivir con sus familias, al mismo tiempo tienen la oportunidad de conocer más de cerca nuestra vocación y compartir con otras jóvenes con inquietudes similares una serie de actividades comunitarias, intelectuales y espirituales que junto al acompañamiento personal les permita crecer en el conocimiento de sí y su cercanía con el Señor Jesús.

Dentro de este periodo de discernimiento, puedes tener  la oportunidad de realizar una experiencia comunitaria al interior de la comunidad compartiendo por un tiempo determinado nuestra vida cotidiana, actividades, apostolado y oración.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la vocación?

La palabra vocación viene de la palabra latina "vocare", que significa llamado. Eso es lo que es la vocación, un llamado. Comúnmente cuando hablamos de vocación nos referimos al llamado a la vida consagrada, un llamado que Dios hace a seguirlo más de cerca.

Dios quiere que todos lo sigan a través de su llamado universal a la santidad a través de una vida cristiana coherente;  pero a algunos los llama a seguirlo de cerca, ellos son los consagrados,  personas escogidas desde siempre por  Dios para vivir una vida dedicada a servir a Dios y a los hermanos humanos.

¿Cómo se descubre la vocación?

Para descubrir la vocación es necesario:
  • Aprender a hacer silencio para poder escuchar su voz. Dios no habla, grita pero hay que aprender a escucharlo.
  • Crecer en amistad con  Dios a través de la oración. Debes buscar momentos para encontrarte con Él, conocerlo mejor. Si es posible visítalo en el Santísimo Sacramento, frecuentar el sacramento de la Eucaristía, entre otros.
  • Conocerte. Es necesario aprender a entendernos para poder saber cuáles son nuestros anhelos más profundos y así descubrir a qué tipo de vida Dios te invita para ser verdaderamente feliz.
  • Recurrir al acompañamiento espiritual de personas de Dios, prudentes y con experiencia.
  • Como nos ha dicho el Santo Padre Benedicto XVI: “!No tengáis miedo de Cristo. Él no quita nada y lo da todo”

¿Uno escoge la vocación?

No, la vocación no se escoge, se descubre o discierne. Discernir la vocación implica conocerte más y entender para qué te llama Dios, se trata de aprender a reconocer en ti los anhelos más profundos de tu corazón y responder a ellos.

No se trata de elegir una carrera profesional sino de aceptar libremente y responder a un llamado personal que Dios hace, reconociendo en este llamado el único camino existente para ser verdaderamente feliz.


Recursos

Al elegir vocación

A tu amparo me acojo Santa María de la Buena Elección,
maravillado por la claridad con que supiste discernir
y acoger las palabras del Mensajero divino.
Bien sabes qué difícil es elegir correctamente el camino en la vida,
descubrir par qué he nacido, pues al hacerlo pongo en riesgo mi felicidad
en el tiempo y para la eternidad.
Sé que debo buscar con prudencia y con todo cuidado las señales
que apuntan en la dirección correcta, que no es asunto de gustos
o de disgustos, sino del mejor camino para mí.
Precisamente de eso se trata, de mi vida.
Lo que es excelente para otro, muy bien puede
no ser bueno para mí.
Quiero elegir sin errar pues estoy convencido
de que es fundamental para mi plena realización.
Pero el ruido del mundo, la falta de hábito, las ideas preconcebidas
y hasta los decires de quienes con buena intención se quedan sólo en apariencias
sin comprender realmente lo que vivo, hacen tan difícil
elegir correctamente y tan peligroso inclinarme a un tipo de vida
para el cual no he nacido y en el cual me encontraría fuera de lugar.
Sé que tengo que obrar con prudencia, escuchando opiniones, pero sin dejar
que ellas me determinen, buscando siempre el designio divino,
sin dejarme impresionar tanto por los aparentes beneficios temporales
que hoy quizá me deslumbran, por lo que veo como un futuro idealizado,
sino viendo con mayor realismo lo que me depara el mañana
según mi profunda naturaleza y condiciones.
¡Oh Santa María de la Buena Elección!, cuida mis pasos,
guíame por la senda correcta y obténme la ayuda divina para que
pueda libremente hacer una buena elección.
Por mi parte te ofrezco ser lo más sereno posible, evitar toda momentánea
fascinación, reflexionar con toda seriedad, conocer y evaluar
los distintos estados y sus condiciones, buscar las señales
del camino que debo recorrer, consultar con total libertad
a personas prudentes, rezar con perseverancia
pidiendo iluminación y, en fin, poner cuanto esté de mi parte
para cooperar con la gracia en hacer una buena elección.
Así sea.

 

Mensaje del SS Juan Pablo II para la XL Jornada mundial de oración por las vocaciones 11-V-2003

“María, humilde sierva del Altísimo,
el Hijo que has generado te ha hecho sierva de la humanidad.
Tu vida ha sido un servicio humilde y generoso:
has sido sierva de la Palabra cuando el Ángel
Te anunció el proyecto divino de la salvación.
Has sido sierva del Hijo, dándole la vida
y permaneciendo abierta al misterio.
Has sido sierva de la Redención,
“permaneciendo” valientemente al pie de la Cruz,
junto al Siervo y Cordero sufriente,
que se inmolaba por nuestro amor.
Has sido sierva de la Iglesia, el día de Pentecostés
y con tu intercesión continúas generándola en cada creyente,
también en estos tiempos nuestros, difíciles y atormentados.
A Ti, joven Hija de Israel,
que has conocido la turbación del corazón joven
ante la propuesta del Eterno,
dirijan su mirada con confianza los jóvenes del tercer milenio.
Hazlos capaces de aceptar la invitación de tu Hijo
a hacer de la vida un don total para la gloria de Dios.
Hazles comprender que servir a Dios satisface el corazón,
y que sólo en el servicio de Dios y de su reino
nos realizamos según el divino proyecto
y la vida llega a ser himno de gloria a la Santísima Trinidad
Amén”.

 


 

Testimonios

Hna. Jessica Wong (Toronto, Canadá)
La manera como descubrí mi vocación siempre me recuerda que no soy yo quien lo ha elegido a Dios sino Él a mí. Nací y fui criada en una familia católica en Hong Kong y a los 13 años me mudé a Canadá. Estando en el primer año de universidad, fui a un retiro espiritual donde me dijeron que la vocación está dentro de nosotros y tenemos que descubrirla, ya en el último año de universidad, cuando me preguntaba que quería hacer de mi vida al terminar mis estudios, caí en cuenta que tenía muchos deseos de gritarle al mundo que ¡Dios es real! y comencé a cuestionar mi vocación a la vida consagrada. Fue en ese tiempo cuando me invitaron a un viaje de misiones a Perú y me inscribí esperando descubrir lo que Dios quería de mí, en éste este viaje conocí a las Siervas. Una de las hermanas nos explicó que en nuestras misiones íbamos a ver a muchas personas necesitadas, con necesidad de comida, de trabajo etc. también nos dijo que los necesitados no sólo están en Perú sino que en todo el mundo, porque ante todo son necesitados de Dios y que antes que la ayuda material siempre debíamos de llevarles a Cristo, Este fue un momento importante, pues identifiqué lo que mi corazón anhelaba.

.

 
 JW

Hna. Juliana Resende (Rio de Janeiro, Brasil)
Parece curioso pero hasta que tenía 23 años nunca había pensado en ser religiosa. Me parecía una bonita vocación para los demás, pero yo pensaba que no era para mí. Soy brasileña, hija de médicos, de una familia católica de tres hermanas y mis planes eran estudiar para poder llegar a ser doctora yo también, ese era mi gran ideal. Cuando concluí mis estudios y empecé a trabajar, en el contacto con los enfermos descubrí que ellos no necesitaban solamente de cuidados médicos, necesitaban encontrarse con Dios, al mismo tiempo percibía que todo lo que había vivido antes era bueno pero no me llenaba, descubría en mi interior un gran vacío, como una sed profunda, poco a poco fui descubriendo que sólo El podría saciarme con su amor infinito y llenar mi vida de sentido, de plenitud, de verdadera felicidad. Después de algunos meses de discernimiento percibí con claridad y con certeza que este era mi camino, que ésta era mi vocación – entregar mi vida a Dios y a todos los necesitados en las Siervas del Plan de Dios. Al responder, tuve una experiencia de paz que jamás había experimentado antes. Hoy estoy convencida de que cuanto más amo, cuanto más me entrego, más me encuentro conmigo misma y descubro una alegría profunda, que nace solamente del encuentro personal con el Señor Jesús y del cumplimiento de su Plan de Amor.

 

 

 
 


 

Colaborando

Si quieres ayudarnos comunícate con:

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Puedes hacernos llegar tus contribuciones a:

Siervas del Plan de Dios

Chimú 292, Urb. La Estancia, 

Pueblo Libre, Lima, Perú

Cuenta Corriente en Soles – BCP 193-1710951-0-32

Cuenta Corriente en Dólares – BCP 193-1552737-1-20

 

 

Más artículos...

  1. Testimonios123