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Formación

Ante los desafíos y retos que se presentan en el Tercer Milenio buscamos prepararnos para poder responder desde un espíritu evangélico y en comunión con la Iglesia a los retos que se nos van presentando.

Al iniciar la vivencia de nuestra vida consagrada, en el centro de formación “La Sierva del Señor”, en un ambiente comunitario de intensa oración y estudio, las Siervas reciben una formación integral que contempla la vida espiritual y litúrgica, el conocimiento propio, retiros espirituales, la profundización en la fe de la Iglesia, el estudio y la formación intelectual, el deporte, el desarrollo de capacidades artísticas y musicales así como la capacitación para el apostolado.

Contamos con un programa de formación integral que brinda sólidas bases de desarrollo humano y espiritual. Éste es acompañado de un programa de formación intelectual que comprende cursos de filosofía, teología, humanidades y profundización en nuestra espiritualidad particular.

Terminada la formación básica, además de tener un programa de formación permanente, buscamos complementar esta preparación realizando estudios o especializaciones en diversas carreras profesionales en miras a que cada hermana pueda realizar un apostolado más eficaz poniendo al servicio de la misión y del Plan de Dios los dones que Dios le ha dado.


 

Nuestra espiritualidad

Las Siervas formamos parte de la Familia Sodálite surgida en 1971 y que se extiende ya por numerosos países en los cinco continentes. Vivimos la espiritualidad sodálite contando con características y una impostación propia.

Nuestra espiritualidad es mariana y cristocéntrica. Las Siervas del Plan de Dios nos vemos inspiradas por Santa María en los pasajes de la Visitación y Caná. María al ir a servir a su pariente Isabel portando la Palabra en su seno virginal, le lleva la Buena Nueva y al mismo tiempo se pone solidariamente a su servicio para ayudarla en momentos de necesidad. En Caná, Santa María se muestra modélica en su actitud de servicio pronto y eficaz al necesitado manifestando en sus acciones la cercanía con su Hijo siendo modelo de oración y acción para las Siervas.

La dimensión apostólica es una característica de la vida de las Siervas del Plan de Dios. Buscamos adherirnos al Señor con nuestra propia vida y darle gloria con todas nuestras acciones de modo que la oración y la acción se conjuguen en un despliegue apostólico ordenado hacia  la perfección de la caridad.

Vida espiritual

Para responder al llamado que Dios nos hace, las Siervas del Plan de Dios buscamos poner como fundamento de nuestras vidas al Señor Jesús. Aspiramos a vivir intensamente la dimensión de oración tanto en los momentos fuertes de la vida personal y comunitaria y procurando hacer de nuestra vida y acción cotidiana una oración continua.

Las Siervas seguimos como aproximación a nuestra oración el método de Santa María, quien lleva todo a su interior y lo medita. Vemos en Ella un modelo, aliento y guía para avanzar por la senda de la oración y así acercarnos más al Señor Jesús.

Teniendo en cuenta que la meta a alcanzar es la perfección de la caridad, buscamos vivir en nuestras vidas el proceso de amorización avanzando en nuestro camino de santidad guiadas por María. Buscamos vivir intensamente nuestra vida sacramental, participar activamente de la Sagrada Liturgia y alimentar nuestra vida espiritual con la lectura de las Sagradas Escrituras, el rezo del rosario, entre otros. La reverente y consciente participación en la celebración Eucarística y las visitas al Santísimo son ocasión de encuentro con el Señor que fundamentan la vida y acción de las Siervas. En este encuentro nos vemos fortalecidas diariamente y renovamos nuestra participación en el misterio pascual desde donde se entiende el sentido de nuestro servicio apostólico que es el medio que tenemos para ofrecernos a nosotras mismas.

Vida comunitaria

La vida comunitaria forma parte fundamental de nuestro llamado. Llamadas a vivir en Comunión de Amor como la Santísima Trinidad, las Siervas descubrimos en nuestra vida comunitaria un ámbito cotidiano de despliegue en la caridad, caridad que buscamos trasmitir a nuestros hermanos en la misión apostólica.

Las Siervas buscamos vivir nuestra vida comunitaria como la comunidad de los Apóstoles que reunidos en torno a María centran sus vidas en el Señor Jesús y buscan dar testimonio que el Amor es real y se puede vivir.

En la vida comunitaria las Siervas encuentran una oportunidad concreta para ser amigas en el Señor, un espacio de conocimiento y encuentro donde celebramos nuestra fe y compartimos la gracia y el don de nuestra vocación. Es a la vez un excelente medio para crecer y acoger la gracia en nuestro camino hacia la santidad.